La obra comienza explorando el despertar sexual de las protagonistas, quienes, a pesar de vivir en una sociedad saturada de sexualidad, enfrentaron una educación sexual insuficiente o inexistente.
Se destaca cómo la falta de información y comunicación abierta sobre el sexo y el cuerpo afectó su autoconocimiento y autoestima. Algunas descubrieron su sexualidad de manera autodidacta, recurriendo a enciclopedias o conversaciones con amigas, mientras que otras enfrentaron confusión y miedo ante cambios corporales como la menstruación, sin el apoyo adecuado de sus familias o educadores.
Historias de embarazos no deseados, abortos complicados y falta de información médica adecuada ponen de manifiesto las barreras que enfrentan. Una mujer narra el doloroso proceso de un aborto químico sin el apoyo ni la orientación necesaria. Otra comparte las dificultades para ser madre, desde la concepción hasta el parto, evidenciando la falta de formación de los ginecólogos en casos de discapacidad y los obstáculos adicionales que deben superar, como la insistencia injustificada en métodos de parto inapropiados o decisiones médicas tomadas sin su consentimiento.